La correcta compactación es clave para obtener una buena calidad de superficie de rodadura.

 Debemos buscar la calidad final de la compactación desde la base hacia arriba.

Ya sea que un equipo de servicios esté reparando una tubería principal de un municipio o un contratista esté reconstruyendo una carretera, la compactación es donde muchos proyectos de infraestructura fracasan prematuramente.

El proceso de compactación consiste en aplicar energía mecánica a un material para reducir sus espacios vacíos y expulsar el aire, aumentando así su densidad y resistencia. Es un proceso clave en la construcción y preparación de terrenos. 

Si el suelo de la base o el asfalto no se compactan correctamente, la carretera se hunde, se forman baches y la ciudanía acaba pagando más por arreglar el mismo tramo de carretera dos temporadas después.

La compactación tradicionalmente se ha basado en la sensación del operador y en contar pasadas de compactador en su cabeza. Los sistemas de control de las máquinas modernas eliminan esas conjeturas siguiendo cada paso directamente en el monitor de la cabina.

La pantalla del equipo actual muestra un mapa codificado por colores que muestra exactamente dónde ha estado el rodillo y en qué zonas aún se necesitan otra pasada.

Un control riguroso de las condiciones de compactación y el cumplimiento de las especificaciones requeridas pueden ser cruciales para garantizar que el suelo compactado se comporte según lo previsto. Asimismo, es importante que las especificaciones de compactación se diseñen dentro de límites razonables y rangos alcanzables.

Para un operador del equipo de compactación actual, este mapa visual proporciona retroalimentación inmediata y en tiempo real sobre la densidad a lo largo de la superficie compactada.

No pierden tiempo haciendo pasadas innecesarias por zonas ya terminadas y, lo más importante, no dejan zonas blandas, que van a originar baches en el futuro.

En la exposición especial «Asfalto caliente: el futuro de la construcción asfáltica», los especialistas en aplicaciones de la firma Wirtgen presentaron el Smart Compact Pro de Hamm con Escaneo de Densidad en Tiempo Real, que integra nuevos sensores en un proceso de compactación automatizado. El sistema permite la medición continua de la densidad, reduce las pasadas innecesarias de rodillos y elimina la necesidad de obtener muestras de testigos, que requieren mucho tiempo. 

Wirtgen afirmó que este método mejora la calidad de la superficie terminada, prolonga la vida útil de la carretera y reduce los costos a largo plazo.

Para cualquier proyecto de pavimentación se debe ejecutar un tramo de prueba para determinar el número óptimo de pasadas que se requieren realizar para obtener los niveles de densidad especificados en el contrato.

Es importante establecer esta prueba bajo las condiciones lo más próximas posible a las que se van a presentar en el trabajo.

El tramo de prueba ideal debe ser de al menos de 150 metros de longitud.

Es importante asegurarse de que el diseño de la mezcla es el adecuado, que la temperatura de la mezcla es la requerida y que el espesor y la textura se conocen antes de empezar a compactar.

Una vez completadas las pruebas, registre toda la información necesaria para repetir el procedimiento en el trabajo que se va a ejecutar en la obra.

Es decir:

  • Cantidad de compactadores.

  • Tamaño (peso) de los compactadores.

  • Velocidad de avance.

En el caso de utilizar rodillos vibratorios no dejar de tener en cuenta la frecuencia y amplitud del vibrado.

Los operadores de los compactadores deben ser capacitados para desarrollar las habilidades necesarias para ejecutar un buen trabajo. Es fundamental que el operador este entrenado para realizar sus tareas utilizando las técnicas correctas con el dominio completo del equipo.


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