La IA, una herramienta nueva e interesante para mejorar el mantenimiento.
La tecnología puede ayudar a identificar problemas antes, pero no puede decidir quién es el responsable del siguiente paso, si los datos son fiables o cómo encaja la reparación en el calendario del taller.
LIMPIAR LOS DATOS EN QUE SE DEBERA BASAR LA DECISIÓN (BOLETIN CONEXPO).
La IA solo es útil en la medida en que la información que hay detrás. Si los registros de mantenimiento son incompletos, inconsistentes o almacenados en demasiados sistemas, los equipos operativos tendrán dificultades para confiar en el resultado.
Antes de confiar en recomendaciones apoyadas por IA, los contratistas deberían revisar los conceptos básicos, es decir los procesos:
¿Están completas las órdenes de trabajo?
¿Se documentan los códigos de falla?
¿Es fácil de encontrar la información de piezas cambiadas anteriormente, garantías e historiales de mantenimiento?
¿Todos los técnicos introducen la información en el historial de la misma manera?
La primera victoria del grupo de trabajo es lograr un proceso de ordenes de trabajo más claro y limpio.
Una alerta puede identificar un posible problema, pero no puede decidir quién la revisa, quién la confirma, cuán urgente es o si la máquina puede permanecer en producción hasta la próxima fecha de servicio planificada.
Los contratistas deben definir el proceso de trabajo antes del lanzamiento del sistema:
¿Quién revisa las alertas?
¿Quién las valida?
¿Quién habla con la obra?
¿Quién actualiza el plan de reparaciones del taller?
Cuantos menos traspasos de información, mejor.
Acertar con la tecnología es solo parte del reto. Igual de importantes son las personas que revisan alertas, diagnostican problemas y deciden qué ocurrirá a continuación.
La IA no debe estar en un panel que nadie revisa. Debe estar relacionada con cómo se toman y como se fundamentan las decisiones para lograr un mantenimiento óptimo.
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